Apasionado por la historia, querido como profesor y admirado como persona

Gregorio Sánchez Romero con el estandarte de la Cofradía de la Vera Cruz. Mayo 2013. JFRobles
OBITUARIO. GREGORIO SÁNCHEZ ROMERO  

Tras obtener el título de Maestro de Primera Enseñanza y mientras ejercía la docencia en colegios de la localidad obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) y se incorporó al Instituto San Juan de la Cruz del que fue director durante muchos años. Numerosas generaciones de jóvenes caravaqueños han vivido de cerca su pasión por la Historia, le han querido como profesor y le han seguido admirando como persona.

Inquieto, soñador, deportista y amigo entusiasta; atento a cuanto pasaba a su alrededor acabó comprometiéndose en política; encabezó la lista del CDS a la Alcaldía y fue concejal durante parte de una legislatura, hasta que un revés electoral a nivel nacional, fue interpretado tanto por él como por el resto de los ediles de su partido como un aviso para abandonar la primera línea de la política municipal.

Pero Gregorio no renunció a su querida Caravaca, a la historia de la Ciudad de la Cruz y siguió trabajando, ya desde su puesto de profesor ya como ilustre historiador para desentrañar el pasado del municipio caravaqueño. Toda su actividad profesional giró, hasta su jubilación hace pocos años, en torno a la enseñanza. Durante una etapa fue también profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia ganándose, aquí también, el cariño de sus alumnos.

Hombre culto pronto decidió compaginar su vida como docente con la investigación. De su pluma salieron más de medio centenar de artículos especializados; autor de innumerables publicaciones dedicó uno de sus libros a las pedanías de Caravaca de la Cruz y su último trabajo "La Desaparición de la Cruz de Caravaca. Bases para la resolución de un enigma" (2012), que dedicó a su nieto Gonzalo, y cuyos beneficios han ido a parar a los más necesitados de la localidad a través de Cáritas, es una prueba más de su inquietud por la Historia y del amor que siempre sintió por esta tierra.

No es fácil hacer análisis racionales cuando la emoción te embarga el corazón, pero el ilustre profesor supo siempre mantener a raya al caravaqueño entusiasta. Sus trabajos sobre la concesión de indulgencias a la Vera Cruz, sus estudios sobre el Santuario, sus investigaciones sobre la ciudad, le sirvieron para obtener el reconocimiento del mundo cultural e intelectual del municipio y de la Región de Murcia. Puso en marcha el Instituto Municipal de Cultura de Caravaca, del que fue su primer director y se integró en la Real Academia Alfonso X El Sabio, como Académico Correspondiente.

No faltó tampoco su condición de festero, asumiendo responsabilidades en el ámbito de su kábila, los Reales Halcones Negros del Desierto, del Bando Moro y del Bando Cristiano, donde militó en su juventud. Especialista en la etapa Santiaguista de Caravaca de la Cruz, con una Encomienda que era la envidia de muchos territorios del Reino, participó activamente en conferencias, charlas coloquio y en cuantas exposiciones fuera requerida su presencia. Desfilando se marchó, sin estridencias, en busca de "una estrella".