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Las víctimas del crimen de Caravaca murieron en el acto, según los forenses

Policías judiciales de la Guardia Civil, durante el levantamiento de los cadáveres en 2016./EFE
Policías judiciales de la Guardia Civil, durante el levantamiento de los cadáveres en 2016. / EFE

Los médicos revelan que la causa de la muerte se debió a la gran hemorragia que produjo los disparos de escopeta que acabaron con la vida de un hombre y una mujer en abril de 2016

EFEMurcia

El hombre y la mujer alcanzados por sendos disparos de escopeta en un paraje rural de Caravaca de la Cruz (Murcia)murieron prácticamente en el acto, en ningún caso, más allá de los tres minutos, según revelaron este lunes los médicos forenses que realizaron las autopsias de los cadáveres. En esta séptima sesión del juicio que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Murcia ante un jurado popular, los peritos señalaron que los disparos se hicieron a escasa distancia, que, en el caso del varón, la más corta, no debió pasar del medio metro.

Los forenses explicaron que tanto la herida sufrida por el primero, que recibió el disparo a la altura de la axila derecha, como la de la mujer, que era su pareja sentimental, que fue disparada en la espalda, eran mortales de necesidad, al afectar a zonas vitales. En cuanto a la causa de la muerte, los expertos dijeron que la misma fue debida a la gran hemorragia que produjo en ambos esos disparos.

La corta distancia a la que fue utilizada el arma homicida está acreditada también por el hecho de que tanto en las prendas que vestían los fallecidos como el principal acusado, Juan A.A., fueron hallados restos de los gases emitidos por la explosión de los disparos. Los peritos explicaron así mismo que tanto los tacos de los dos cartuchos como los balines de los mismos quedaron alojados en los cuerpos de los dos fallecidos en este doble crimen ocurrido hace ahora poco más de tres años. En la vista oral son juzgados, además de Juan A.A., al que se acusa de dos delitos de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas, Dionisio V.T., que se confesó dueño de la escopeta y de dos pistolas halladas en el domicilio de su hermano, Demetrio V.T., en tercer acusado.