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La Vera Cruz bendice «los campos y a sus gentes»

El capellán, con la Sagrada Reliquia, en un balcón del templo. / J. F. R.
El capellán, con la Sagrada Reliquia, en un balcón del templo. / J. F. R.

La ceremonia se realiza dos veces al año, en otoño y en primavera, en un ritual para proteger las cosechas

JUAN F. ROBLESCaravaca

La basílica de la Vera Cruz acogió el pasado viernes el ritual de la Bendición de la Naturaleza con la Sagrada Reliquia. La ceremonia se inició en el interior del templo para trasladarse después a la Capilla del Conjuro. Representantes de la Corporación municipal y de los colectivos festeros acompañaron a la Vera Cruz en este ritual que se realiza en dos ocasiones al año, en otoño y en primavera, con la intención de que el manto protector de la Sagrada Reliquia se extienda sobre las cosechas. El rector de la basílica, Emilio Sánchez, agradeció la presencia de los fieles que subieron hasta lo más alto del templo para asistir a este ritual que nació del cariño que a lo largo de los siglos se profesa a la Sagrada Reliquia.

Los fieles participantes en el cortejo recorrieron la parte más alta del templo y tras una celebración en el interior de la capilla de los Conjuros, pasearon por el pasillo exterior que rodea la cúpula central de la iglesia para dar la bendición con la Vera Cruz hacia los cuatro puntos cardinales, para extender con este gesto la protección a todo el municipio «a sus campos y sus gentes».

Desde la Edad Media

Existen documentos que se refieren a este ritual desde finales de la Edad Media, ya que era frecuente realizar conjuros protectores contra las tormentas que arruinaban las cosechas. En primavera y verano, la Vera Cruz solía estar en la capilla del Conjuro para oficiar los rituales cuando las nubes amenazaban con descargar con fuerza, mientras que en otoño e invierno permanecía en el interior del presbiterio.