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Sacristanes de lujo

Juan Carlos Ortiz y Juan Esteban Piernas. /JUAN F. ROBLES.
Juan Carlos Ortiz y Juan Esteban Piernas. / JUAN F. ROBLES.

La Cofradía de la Vera Cruz nombra Cofrades del Año a Juan Esteban Piernas y Juan Carlos Ortiz

JUAN F. ROBLES.CARAVACA DE LA CRUZ

Dignos herederos de Emilio «el de la Lonja». Juan Esteban Piernas y Juan Carlos Ortiz han sido nombrados «Cofrades del Año» por la Cofradía de la Vera Cruz. El nombramiento les fue comunicado, por sorpresa, en una reunión a la que fueron convocados con el objetivo de preparar el próximo Quinario de la Exaltación de la Vera Cruz, a la que acudieron solícitos, como siempre, como sacristanes de la basílica. La hermana mayor de la institución religiosa, Mari Carmen López, les entregó un sobre en cuyo interior, supuestamente, iba el orden del día de la reunión cuando en realidad había una carta en las que se les comunicaba el nombramiento,

Alegría, entusiasmo y sorpresa, además de una gran ilusión.. Los sacristanes de la basílica de la Vera Cruz están contentos con este nombramiento con el que se reconoce, no solo su trabajo, sino su amor a la Sagrada Reliquia, que bebieron del que fue su mentor y guía. Emilio Andreu, del que aprendieron todo lo necesario para el desarrollo de su profesión y el celo con el que de la llevan a cabo.

Juan Esteban empezó a colaborar en el Santuario de la Vera Cruz en junio de 1994, siendo Hermano Mayor de la Cofradía, Antonio Romera. Durante los primeros años solo atendía los actos religiosos pero con la celebración del Año Jubilar de 1996, su dedicación pasó a ser plena. Y desde entonces hasta ahora. Un total de 25 años al servicio de la Cruz de Caravaca. Recuerda cómo fueron sus inicios, «estábamos de obras en la iglesia y la misa se hacía en la Sala de Cabildos y en el patio, así durante los meses que duraron las excavaciones y se culminaron las obras», comenta.

El oficio de acólito lo aprendió, como su compañero, en la parroquia de El Salvador, primero con don José Barquero Cascales y, posteriormente, con Antonio Martínez Ruiz. Ambos les instruyeron en lo más básico aunque su formación y experiencia se completó junto a Emilio «de la Lonja» que ejercía altruistamente esta función en el santuario.

Juan Carlos se incorporó a la basílica en noviembre de 2002, siendo hermano mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, Pedro Guerrero. A pocos meses de la celebración del primer Año Santo «In Perpetuum» era necesario reforzar la atención en la basílica y dada su experiencia en la parroquia, su buena disposición, y su espíritu cristiano, se decidió que fuese él quien completase estos servicios en la basílica. Su alto grado de colaboración y compromiso, amén de su saber hacer en la preparación de los carros para las procesiones, de los altares y de todo lo necesario para las celebraciones, ha podido desarrollarlo a lo largo de 17 años en los que su amor a la Vera Cruz ha ido creciendo junto a su predisposición a cuidar, en colaboración con los sacerdotes, de todo lo referido al culto a la Sagrada Reliquia.