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Moros y Cristianos de Caravaca recrean el medievo de la Ciudad de la Cruz

Momento de la Gran Parada Desfile, ayer, por las calles de Caravaca de la Cruz. / J. F. ROBLES
Momento de la Gran Parada Desfile, ayer, por las calles de Caravaca de la Cruz. / J. F. ROBLES

El desfile de mesnadas y kábilas inunda de colorido y música una Gran Vía abarrotada de vecinos y turistas

JUAN F. ROBLES

Día de contrastes. Por la mañana, la visita de la Vera Cruz a enfermos e impedidos llenó de emoción sus hogares, que abrieron sus puertas a la Sagrada Reliquia; por la tarde, la Gran Parada Desfile recreó el pasado medieval y la historia como tierra de frontera de la Ciudad de la Cruz. De este modo, la ciudad se sumergió en su pasado medieval inundando las calles de música, coreografías e historia.

Los grupos fueron el centro de las miradas de miles de personas, unas 10.000, que abarrotaban las tribunas colocadas a ambos lados de la principal calle, así como las ventanas y balcones de los edificios de la Gran Vía. Una explosión de colorido y belleza se fundió con las coreografías de los grupos y kábilas femeninas, y con la marcialidad de caballeros y kabileños.

El Bando Cristiano, presidido por sus Reyes, Rubén Alonso Bermúdez como Fernando III El Santo, y Carolain como Beatriz de Suavia, desfiló en primer lugar. Los Infantes de Castilla, José Antonio Martínez-Iglesias y María Victoria Blanco, también desfilaron representando a los pequeños cristianos. Al frente de las huestes agarenas del Bando Moro iban los Sultanes, José Manuel López y Carmen López, que dieron vida a Ceyt Abuceyt y a la bella Aixa. También desfiló la Sultana Infantil, Maravillas Álvarez, y la Favorita Almorávide, Victoria Cava.