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Caravaca se moviliza para recuperar el monasterio que fundó Santa Teresa

Imagen de la fachada del monasterio de San José, en plena calle Mayor de Caravaca de la Cruz, el pasado viernes. /J.F. Robles
Imagen de la fachada del monasterio de San José, en plena calle Mayor de Caravaca de la Cruz, el pasado viernes. / J.F. Robles

El gobierno local y una asociación quieren que Bankia, como actual propietaria, se implique en la puesta en valor del convento de San José

JUAN F. ROBLESCaravaca

«Cerraríamos una herida abierta desde hace muchos años». Estas palabras, pronunciadas por el alcalde de Caravaca, José Francisco García, expresan el deseo y la aspiración tanto del Ayuntamiento como de la recién refundada asociación San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús para recuperar el monasterio de San José de Madres Carmelitas Descalzas, ubicado en plena calle Mayor. El primer edil, que recibió recientemente en su despacho a los promotores de esta organización, indica que «asumimos los objetivos que se han marcado, porque además es un compromiso político. El Consistorio va a estar ahí y procuraremos que otras administraciones también se impliquen, pero es muy importante sensibilizar e implicar a la entidad propietaria del edificio, en este caso Bankia, tanto en su recuperación como en su proyección hacia el futuro».

La asociación pretende llevar a cabo, además de la recuperación del monasterio, la de la Casa de San Juan de la Cruz, así como la creación de un monumento a Santa Teresa de Jesús. Sobre el monasterio plantean, junto a su alto valor espiritual e histórico y su relevancia cultural, su estratégica localización urbana, que «podría contribuir a dinamizar la calle Mayor reforzando su articulación funcional con la Gran Vía, la principal arteria de la ciudad», explican.

El prior de los padres carmelitas de Caravaca, Pascual Gil, comenta que «las actuaciones que se pudiesen acometer en el monasterio deberían ser muy respetuosas con una edificación que ha permanecido prácticamente inalterada desde su construcción y que tiene además un incalculable valor patrimonial». Añade que, «por otro lado, pensamos que su recuperación funcional debería asegurar la pervivencia de las huellas de Santa Teresa en Caravaca, propiciando que otras hijas de esta santa carmelita de vida activa habiten el convento para dar así continuidad a su importante pasado histórico como fundación teresiana».

La Casa de San Juan de la Cruz también entra en los planes de salvaguarda del patrimonio religioso

Desde el año 1576

El monasterio de San José de Madres Carmelitas Descalzas fue fundado por Santa Teresa de Jesús, en 1576. La abulense no llegó a visitar la ciudad. Los problemas en otras fundaciones que requerían su presencia impidieron que llegara hasta Caravaca, donde envió a una de sus religiosas, Ana de San Alberto, para que se hiciera cargo de todo según las indicaciones que la propia Santa Teresa detalló con el fin de que se llevara a cabo la fundación.

Siglos más tarde, durante con la celebración del Año Jubilar de 2003, con gran dolor para la población de Caravaca de la Cruz, la comunidad de religiosas carmelitas vendió el edificio y las monjas se trasladaron a un nuevo convento de nueva construcción en Tallante, Cartagena. El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento, en diciembre de ese mismo año, por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma, cuando el abandono del inmueble por parte de las Madres Carmelitas era inminente.

La sociedad Parador del Convento SL compró el edificio completo (iglesia, convento y huerto), renunciando las Administraciones al derecho de tanteo y retracto. La citada sociedad tenía previsto convertir el inmueble en un hotel de cuatro estrellas con 65 habitaciones, restaurar la iglesia de San José y construir un aparcamiento con sótano de dos plantas en el huerto, además de un restaurante.

Pero este proyecto no llegó a ejecutarse y el edificio estuvo cerrado varios años sin que la propiedad se ocupase de su mantenimiento. En aquel tiempo se denunció la desaparición de parte del patrimonio que había en el interior del convento. La iniciativa hotelera se truncó debido a las dificultades del sector inmobiliario, pero durante el proceso también hubo protesta, ya que el proyecto para convertirlo en hotel incluía además la construcción del aparcamiento, un salón de celebraciones y otras dependencias que ponían en peligro, entre otros bienes declarados de interés cultural, los dos cipreses que hay en el patio del convento.

Subasta por 3,5 millones

En 2015, coincidiendo con la celebración del Año Teresiano, la corporación que presidía Domingo Aranda había logrado que los propietarios cedieran el uso del inmueble al Ayuntamiento, que lo mantuvo abierto al público para la realización de visitas turísticas. En marzo de 2016, el inmueble salió a subasta pública por un valor superior a los 3,5 millones de euros. Actualmente el edificio, junto a un inmueble que se adquirió en la calle Canalica, es propiedad de Bankia.

En 2017, el exalcalde José Moreno firmó un convenio con la entidad financiera, que cedió el edificio para la celebración de exposiciones, charlas, conciertos y otras actividades culturales, haciéndose cargo el Consistorio de la adecuación y mantenimiento de los espacios que se destinaran a esos usos.

Los años siguieron pasando sin encontrar una solución definitiva. Algunas zonas del monasterio, como las cubiertas, precisan de una rápida intervención que evite un deterioro que podría ser «irreversible». Desde la asociación y desde el propio consistorio se pondrán en contacto con la entidad para hablar sobre el presente, sobre el pasado y, especialmente, sobre el futuro del edificio, con el objetivo de redefinir las funciones y usos que podría tener. La asociación comenta la posibilidad de dedicar una parte a albergue de peregrinos, «para jóvenes que vengan caminando o en bicicleta», apuntan. «Podría estar gestionado por una nueva comunidad de religiosas de vida activa», añaden.

'La Verdad' se puso en contacto con la Consejería de Cultura, desde donde informaron que «este edificio tiene una clara figura de protección. El Gobierno regional no cierra la puerta a adquirir el monasterio».

El inmueble tiene dos partes diferenciadas: la iglesia y el monasterio. La iglesia, de una sola nave, se reformó en el siglo XVIII y su decoración pertenece al estilo rococó. La fábrica del templo es de mampostería y ladrillo, con portada de sillería del siglo XVIII. Su estructura interna es de una sola nave de 28,5 metros de longitud por 14 de ancho, cubierta por bóveda vaída, con capillas laterales cubiertas por bóvedas de medio cañón con lunetos. El coro se sitúa a los pies, en dos cuerpos: alto y bajo.