El Rey Cristiano y el Sultán Moro se alzan en el Templete

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El Rey Cristiano y el Sultán Moro, montados en sus corceles, protagonizan el Parlamento, ayer, ante miles de personas. / Juan F. robles

  • El Parlamento reúne a miles de festeros y vecinos antes de la batalla final, que da paso al ritual de la Bendición de las Aguas

«Cita te dí, y a la cita acudiste presuroso, que el cielo te haga dichoso le pido a mi Cruz bendita». Con estas palabras iniciaba el Rey Cristiano el acto del Parlamento para dirigirse al Sultán en la plaza del Templete. No hubo acuerdo y las palabras dieron paso a las espadas, a las lanzas, a los alfanjes y a los trabucos en las fiestas de Caravaca.

Moros y cristianos pelearon antes de que se llevase a cabo el ritual que da origen a la fiesta de la Cruz: la Bendición de las Aguas. Finalizado el simulacro de combate, la Sagrada Reliquia bendijo las aguas que riegan toda la huerta de Caravaca, tal como se viene haciendo desde el año 1384, según recogen los documentos históricos.

Fernando III El Santo y Ceyt Abuceyt, a los que ayer dieron vida Rubén Alonso Bermúdez y Pedro Hidalgo, pronunciaron su primer parlamento; ambos se han incorporado este año a las fiestas para encarnar las figuras de los monarcas. Junto a ellos estaban Carolain Morales y Julia Moreno, metidas en la piel de Beatriz de Suavia y Aixa.

Las kábilas moras y los grupos cristianos precedieron en el cortejo procesional al Carro Triunfal de la Vera Cruz desfilando por las angostas y coquetas calles del casco histórico. Damas y caballeros, guerreros y huríes, descendieron por la Cuesta de la Cruz hasta el Templete donde tendría lugar el parlamento, el simulacro y la bendición antes de regresar de nuevo escoltando a la Sagrada Reliquia hasta la iglesia de El Salvador.

Misa pontifical

En esta misma iglesia tuvo lugar por la mañana la misa pontifical, presidida por el obispo de la diócesis de Cartagena, monseñor Lorca Planes, y concelebrada por varios sacerdotes, entre ellos dos misioneros llegados desde Tanzania, el padre Norbert Hoffman, de Oberthausen, Alemania, y el sacerdote Tomás Álvarez, que está destinado en una parroquia de Roma.

El coro parroquial de El Salvador intervino durante la misa, en la que también participaron varios componentes de la compañía de Armaos de la Vera Cruz, la guardia de honor que acompañan a la Sagrada Reliquia en sus salidas de la basílica. Lorca Planes animó a los caravaqueños a seguir siendo «anfitriones y embajadores del Año Jubilar; Caravaca tiene una estrella que brilla con luz propia: la Cruz».

Al finalizar la eucaristía se inició al desfile infantil. La avenida de la Gran Vía, principal arteria de la localidad, se inundó de pequeños festeros que, emulando a sus mayores, desfilaron mostrando su vestuario medieval.

Protagonismo infantil

Los Infantes de Castilla, Sergio Marín y María Campos (ayer ocupó el puesto de su hermana Paloma), ofrecieron un brillante espectáculo a su paso por las tribunas; la experiencia del año pasado les dio alas para arrancar más aplausos y vítores del público.

Los nuevos Sultanes Infantiles, Joaquín Dólera y Judith Robles, así como la Amazona Infantil, Andrea López, no se quedaron atrás y despertaron una gran expectación entre el público en su primera salida al frente de los cristianos y de los caballistas más menudos.

Además, una treintena de ponis que acompañados de pequeños caballistas desfilaron por la Gran Vía para dirigirse más tarde hasta la Cuesta del Castillo donde participaron en una carrera de similares características a la que el día anterior hicieron sus mayores.

El primero en la prueba fue el pony 'Minijeque', que cubrió el recorrido en 11 segundos y 37 centésimas; el segundo puesto fue para 'Mayrena Junior' (13,91); el tercero, 'Cuestecica la Cruz' (14,61); el cuarto, 'Mustafá' (15,13); y el quinto puesto fue para 'El Pío' (15,53).

La inocencia de la mañana dio paso al traslado procesional más esperado de todo el año: la procesión del Baño de la Cruz, ritual lleno de emoción que se celebra desde el siglo XIV, y que es, sin duda, el origen de las fiestas de mayo.

Por las calles del casco antiguo, moros y cristianos se dirigieron hacia el Templete, cuando el Carro Triunfal llegó a lo más alto de la Cuesta de la Cruz; entonces el Rey Cristiano, y el Sultán Moro protagonizaron el Parlamento.

La falta de entendimiento les llevó a la contienda de los dos ejércitos que dio paso al ritual de la Bendición de las Aguas, que fue realizado por el vicario episcopal de la zona Caravaca-Mula, Jesús Aguilar. Una vez finalizado, se reanudó la procesión para regresar a la parroquia de El Salvador. El colofón lo puso un espectáculo piromusical.

El desfile para hoy

Para esta tarde, a partir de las 19.30 horas, está prevista la Gran Parada Desfile de Moros y Cristianos por la Gran Vía ante miles de personas. Desde las tribunas, un público entregado aplaudirá el paso de las kábilas moras y de los grupos cristianos en la gran recreación del pasado medieval de la Ciudad de la Cruz.