'Ansemil' vuela en Caravaca

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'Ansemil', a su llegada al castillo en la carrera de los Caballos del Vino. / NACHO GARCÍA / AGM

  • La peña Artesano consigue ganar por tercer año consecutivo la carrera de los Caballos del Vino

Los festejos del Jubileo de 2017 pasarán a la historia por el gran número de visitantes que se dieron cita en la ciudad y por el triplete alcanzado por los caballistas de la peña Artesano, que con su caballo, 'Ansemil', ganaron por tercer año consecutivo la carrera de los Caballos del Vino logrando un tiempo de 8 segundos y 59 milésimas.

Tanto la Cuesta del Castillo como cada uno de los rincones del entramado urbano donde se celebraron los actos del programa de fiestas lucían sus mejores galas para recibir a turistas y peregrinos, que este martes también los hubo.

Cuando todavía sonaban los ecos de la entrada de bandas de la noche anterior y antes de que las luces del alba se asomasen sobre el cielo de Caravaca de la Cruz, las campanas de la iglesia parroquial de El Salvador se lanzaron al vuelo para anunciar a los cuatro vientos que el día grande, el día de los Caballos del Vino, iba a comenzar. Sobre las cuatro de la madrugada, mientras las campanas se volteaba en la torre, las peñas caballistas ya empezaban a preparar sus caballos y las piezas de enjaezamiento que tenían que colocar con mimo y siguiendo un orden muy determinado sobre el animal para poder participar en el festejo de los Caballos del Vino.

La historia, la pasión, la belleza y el coraje se fueron abriendo camino y sobre las siete de la mañana, con los primeros rayos del sol luciendo sobre las montañas que rodean la ciudad, las campanas de todas las iglesias volvían a tañer a la misma vez que miles de cohetes se estrellaban sobre el cielo de la basílica de la Vera Cruz anunciando que el gran día había llegado.

Caravaca abría sus puertas de par en par para recibir a miles de visitantes. A las ocho de la mañana, las calles principales de la localidad se comenzaban a llenar de caravaqueños y turistas deseosos de vivir una intensa jornada en la que se repiten los rituales que desde hace siglos recrean la historia medieval de la ciudad.

En un rincón de la plaza Nueva, bajo las ramas del árbol que preside este rincón del casco antiguo, fieles a su cita, los componente de la peña El Café, de Benidorm, repartían tortas y café, con un poco de anís, como manda la tradición. Entre los que se aproximaron para saborear el café, preparado con mimo y cariño, se acercaron las autoridades antes de dirigirse hacia el Monasterio de Santa Clara, donde la Hermana Mayor, Elisa Giménez-Girón, recogería de manos de la priora de las clarisas la Bandeja de Flores.

En compañía del alcalde, José Moreno, salió del monasterio portando la bandeja para dirigirse, por la calle Mayor, hacia el Templete donde se celebró la Misa de Aparición que fue oficiada por el párroco de la iglesia de La Concepcion, Juan Alfonso Sánchez Breis.

En el interior del Templete estaban presentes los Reyes Moros, Pedro Hidalgo y Julia Moreno; los Reyes Cristianos, Rubén Alonso Bermúdez y Carolain Morales y la Amazona Mayor, María Marín, que estaba acompañada por la Amazona Infantil, Andrea López.

Al finalizar misa, dio comienzo el pasacalles de los Caballos del Vino por la cuesta de la Simona; los caballistas probaron aquí las posibilidades de sus caballos a la espera de la carrera definitiva en la Cuesta del Castillo. Al finalizar las peñas este primer recorrido, las kábilas moras y los grupos cristianos, acompañando a Sultanes y Reyes, iniciaban un pasacalles por las calles del casco antiguo en dirección a la plaza del Arco, para continuar por la calle Mayor hacia la basílica.

Tras ellos, las autoridades se dirigieron hasta la iglesia parroquial de El Salvador, donde se recogió la Bandeja de Flores que Elisa Giménez-Girón llevó hasta la Esquina de la Muerte para entregarla allí, al inicio de la Cuesta del Castillo, al alcalde, que la llevaría hasta el interior de la Basílica Santuario, donde tuvo lugar la Bendición del Vino y de la Flores, por parte del rector del templo, el sacerdote Emilio Sánchez.

Antes de la bendición, el alcalde pronunció unas palabras de agradecimiento a la Vera Cruz por su protección y pidió por el progreso de la ciudad y por los peregrinos que llegan con motivo del Año Jubilar 2017.

El Caballo Histórico subió los pellejos con el vino que, una vez ofrecido a la Vera Cruz, fue bendecido con la Sagrada Reliquia y que después sirvió para bendecir las flores depositadas en el altar ubicado en el centro del templo y todas las que el día anterior fueron ofrecidas a la Vera Cruz en la ceremonia celebrada en la explanada.

Mientras que en el interior de la basílica tenía lugar el ritual del baño y la bendición, se iniciaba en el último tramo de la cuesta del Castillo la Carrera de los Caballos del Vino.