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La Semana del Calzado tiene asegurado su futuro

OPINIÓN. En voz alta

MIGUEL HERNÁNDEZ VALVERDECARAVACA DE LA CRUZ

La exitosa semana del calzado que finalmente se tuvo que ubicar en el Claustro de los Jesuitas, aún muy deteriorado y que se quedó pequeño por cierto, y solo la decoración y la iluminación nocturna parcheaba su mal estado, ha vuelto a poner de manifiesto que cuando hay conocimiento, voluntad, profesionalismo y colaboración, el resultado no puede ser otro que el del trabajo bien hecho.

Al margen del error de muchos propietarios de la Calle Mayor de negarse a formar parte de esta Semana del Calzado, y que debería llevar a una reflexión mucho más profunda sobre el futuro de esta calle, junto a La Glorieta, ya que ambas ubicaciones representan sobre todo la incoherencia que supone aspirar a ser una ciudad turística y desperdiciar estas oportunidades, la mejor noticia para la ciudad fue que durante unos días se convirtió en la capital regional del calzado de yute, lo que la convierte en la principal candidata a liderar esta industria en la Región de Murcia, y por qué no, en el levante.

Los propios empresarios y organizadores son conscientes de que el lugar elegido se les quedó muy limitado desde el mismo día de la inauguración, lo que sin duda les servirá para dar un salto de calidad y cantidad la próxima edición.

La Semana del Calzado tiene mucho margen de mejora, pero si las administración local y regional son capaces de seguir apoyando y respaldando a este colectivo de empresarios asociados englobados en la Asociación de Industrias del Calzado del Noroeste, que aunque cuenta con cerca de quince años de existencia, ha sido a partir de 2015 cuando se dieron cuenta de la necesidad de poner en marcha un proyecto serio y riguroso que les llevará a posicionarse mejor en los mercados nacional y extranjero.

Sin inversión en formación, comercio electrónico, calidad en el producto como ofrecieron durante la Semana del Calzado, innovación, pero sobre todo, conseguir una industria sólida basada en la lucha contra el intrusismo y la precariedad laboral, su futuro sería decadente y con los días contados.

Enhorabuena a los organizadores y empresarios del Yute de Caravaca, y estoy seguro que aprenderán de sus errores, pero quizás su mayor reto será aprender de sus aciertos, y espero que no solo corrijan el rumbo de sus equivocaciones sino que fortalezcan sus puntos fuertes, que los tienen y mucho.

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