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A Juan José Avilés

Juan José Avilés junto a Alicia, su mujer, y José Moreno. /AYTO. CARAVACA
Juan José Avilés junto a Alicia, su mujer, y José Moreno. / AYTO. CARAVACA

MIGUEL HERNÁNDEZ VALVERDE. CARAVACA DE LA CRUZ

A mi Abu lo van a nombrar Hijo Adoptivo de la Caravaca. Tanto mi hija Carla como Alberto llevaban semanas diciéndole a sus compañeros y compañeras de clase en Murcia, que a su abuelo materno lo iba a nombrar Hijo Adoptivo.

¿Y eso que es?, le preguntó su mejor amiga.

Pues no lo sé, creo que es porque ha visto a muchos niños cuando era médico y lo quieren mucho, contestó Alberto.

Han sido semanas intensas, de preparativos, de felicitaciones, incluso de emociones encontradas. A pesar de que has tenido mucho tiempo para interiorizar lo que significa que una ciudad te honre con un nombramiento de este tipo, es imposible que las lágrimas no afloren junto a los recuerdos, que la memoria no remueva el pasado, y que al ver las caras de tus nietas y nieto orgullosos de ti, que el corazón se acelere de felicidad.

Siempre te has preguntado dónde comenzó todo, y el otro día lo pudiste por fin comprobar. Un salón de actos abarrotado de amigos, amigas y familia, la inmensa mayoría de la corporación municipal en pleno, incluso hubo uno que no pudo asistir pero que buscó un hueco para acercarse a felicitarte, todo un detalle, y sobre todo tus hijos Jorge, María y Juan a tu lado.

Mucha gente se ha volcado para que el sábado 18 de noviembre quedara marcado en la historia de la ciudad pero sobre todo en tu alma. Por eso, quiero desde este pequeño altavoz, dar las gracias a Loli Usero por su dedicación, espero algún día tener a gente así a mi lado, a Vicente Laborda, que injusticia por cierto hicieron con él jubilándolo en lo alto de su carrera, por ser la única persona del mundo que tiene un corazón más grande que su voz, a Mariano García – Esteller por poner un poco de organización para que el día transcurriera sin sobresaltos, al Alcalde, Pepe Moreno, y tras él a su equipo más directo, que a pesar de su inexperiencia resolvieron bien todos los problemas que iban surgiendo.

Tuve el lujo y el placer de participar el pasado día 18 de noviembre, y te aseguro que desde el atril se veían caras llenas de satisfacción y orgullosas de ti.

El primo Luís y su mujer Pilar, algo más que familia en tus vidas, él no se dio cuenta, pero había una silla vacía, él sabe mejor que nadie para quién era. Tus amigos de toda la vida, Luis y Crucita, tus compañeros de profesión que te acompañaron en los años 70, tu hermana, la Tía Lola, siempre ahí, despistada como siempre pero firme como nunca, orgullosa de su hermano Juan José y recordando la primera carta que enviaste a tus padres desde la ciudad de la Cruz, y tantas y tan buenos amigos que podría escribir varias hojas.

Detrás de ti, en la tercera fila estaban tus nietas Marina, Carla, Sofía y Marta, y como no, tu nieto, ese que te abraza cuando llega a tu casa, Alberto, todos orgullosos de ti.

Dice el dicho popular, que detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer. Afortunadamente no es el caso, Ali no está detrás, sino a tu lado. Te dije que tu vida no se entiende sin tu mujer, y la de ella tampoco sin ti. Pero no me llamó nada la atención que todos los intervinientes hablaran de ella con la misma pasión que de ti.

Tengo claro que tu reino Ali, no es de esta tierra, y que tu creatividad, tu dedicación a los tuyos, e incluso por qué no, tus sacrificios se vieron recompensados el pasado día 18 de noviembre. ¿Quién te iba a decir Ali que terminarías casada con un Caravaqueño?, adoptado, es cierto, pero caravaqueño al fin y al cabo. Así que me temo que te tienes que ir quitando de la cabeza que estas en Caravaca de paso. Después de 44 años, creo que es mejor que te vayas haciendo a la idea de que tu vida está en esta ciudad.

Ha pasado mucho tiempo desde que tu sobrina Valle, hija de tu querida hermana María, y tú aparecisteis por Caravaca, llenas de proyectos y de vida. Tía, anímate, que esto es pasajero, te decía ella. Por fortuna para mucha gente no fue así.

Al llegar a casa el pasado 18 de noviembre por la noche, fui a contarle otra noche más un cuento a Carla y Alberto.

¿Por qué ha llorado el Abu?, preguntó Alberto

Porque sus amigos le han nombrado hijo adoptivo, contestó Carla.

Al Abu lo quieren mucho en Caravaca, ¿verdad papá?

Al Abu y a Ali, le contestó su hermana.

Y me gustaría terminar como terminó tu hija María sus palabras hacia ti.

‘Y sobre todo GRACIAS, por haber realizado en Caravaca tu proyecto de vida’

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