En nombre de mi libertad, ¡dejadme jugar!

Mariano Oyonarte. SdC
OPINIÓN

 Nosotros, los adultos, (entre los que el que firma se incluye el primero) no estamos siendo capaces de articular y organizar una estructura moderna y adaptada al siglo XXI, en la que prime el desarrollo integral y la transmisión de valores a través del deporte, sobre nuestros propios intereses personales. Una estructura unificada, con objetivos comunes, con un sentimiento global de pertenencia que permita a todos sus componentes, sentirse orgullosos de pasear el nombre de Caravaca por todos los campos de fútbol de la región. Así de triste, así de real. Hace algún tiempo leí, que cuando se trata de describir la verdad es mejor ser sencillo y claro, y dejar la elegancia para los sastres.

Hace unas semanas, a través de la Concejalía de Deportes, solicité la organización de una reunión de todos los clubs de fútbol de la localidad, para intentar empezar a caminar en esta dirección. En este encuentro, presenté a los asistentes un proyecto que proponía la unificación del AD Caravaca-Veracruz y la Peña Madridista de Caravaca en un solo club, gestionado por ambas directivas de manera conjunta, del que se podría hacer filial a la Escuela Municipal de Fútbol, con un modelo de gestión transparente y claro. De esta manera, cualquier niño que practique este deporte en la localidad, desde sus inicios en prebenjamines hasta el hipotético caso de llegar a tercera división, estaría dentro de una misma estructura, podría ir creciendo y avanzando por los distintos equipos de base, sin ningún tipo de presiones para recalar en un club u otro, y tanto padres/madres como aficionados, patrocinadores e incluso el propio Ayuntamiento lo tendrían mucho más fácil para optimizar medios y unificar subvenciones, convenios, uso de instalaciones, etc. La idea es clara: juntos somos más fuertes. Desde la AD Caravaca-Veracruz, con el fin de facilitar la aceptación de esta propuesta, dimos un paso al frente renunciando al ascenso que nuestro juvenil había conseguido la pasada campaña a 1º categoría, de tal forma que la estructura deportiva resultante de esta fusión, habría sido: Tercera División, Sub23 Autonómica (de nueva creación este año), Primera Juvenil, Segunda Juvenil y Cadete Autonómica. Incluso, convencido de que la guerra de egos entre las personas que conformamos unos y otros clubs es causa de peso en la situación que se está dando, comprometí públicamente mi dimisión como entrenador del primer equipo con el fin de que se aceptara esta nueva forma de trabajar para los niños y jóvenes de Caravaca.

Muy a nuestro pesar, la propuesta fue rechazada por parte de la Peña Madridista, alegando que necesitaban más tiempo del que nos permitían los plazos legales para tomar una decisión. En un segundo intento de poner en marcha, al menos una primera fase de este proyecto, a la que el próximo año se podría incorporar la Peña Madridista, solicitamos a la Concejalía de Deportes la filialidad de los equipos de base de la

Escuela Municipal de Fútbol con el AD Caravaca-Veracruz, solicitud que también fue rechazada, dejando la situación deportiva para la temporada que empezará en breve, tal y como se había mantenido hasta ahora.

El poeta inglés Alexander Pope, hace tres siglos, ya advirtió de que "el que dice una mentira, no sabe realmente que tarea está asumiendo, porque estará obligado a inventar veinte más, para sostener la certeza de esta primera". Para que entre todos consigamos que nuestros niños y jóvenes dejen de sentirse presionados ante la decisión de que camiseta eligen defender cada temporada, en mi humilde opinión, hay dos condiciones indispensables: la primera es que todos los clubs cedamos en nuestras pretensiones iniciales y la segunda y no menos importante es que seamos capaces de ponernos en los zapatos del otro.

Pero para conseguirlo, no queda otra que ser valientes y generosos. Valientes para posicionarnos y generosos para ceder. Hoy más que nunca es importante que alineemos nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros hechos. Que pensamos, que decimos y que hacemos. Solo así, permitiremos a los demás saber que somos, que queremos, y hasta donde estamos dispuestos a llegar en beneficio del bien común. El "sincericidio" merecerá la pena. Nuestros niños y jóvenes nos necesitan. Necesitan que estemos a su altura, cosa que por ahora, no estamos consiguiendo. No soy amigo de falsas modestias, por lo que no considero arrogante decirles que sé de que hablo: he formado parte durante más de 10 temporadas de la plantilla del Caravaca CF en Tercera División, llevo 8 años entrenando a niños y mayores, los cuatro últimos en el AD Caravaca y durante los dos cursos pasados he coordinado la Escuela Municipal de Fútbol. Si no somos capaces de concienciarnos y frenar a tiempo, estamos entrando en una etapa de "canibalismo deportivo" que nos llevará a debilitar nuestro potencial, nuestra imagen de cara al exterior y sobre todo poner en peligro la tranquilidad y felicidad de nuestros niños y jóvenes. Confiar en que el tiempo lo arreglará todo, sería confiar nuestra salud deportiva al mayor asesino en serie de la historia.