El hijo pródigo

Francisco Soler López
OPINIÓN. PREDICAR NO ES DAR TRIGO

            Algunos dirán: "¿a qué viene todo esto?". Vamos por partes y así se entenderá mejor: el hijo pródigo representa actualmente al PSOE, que cogió la herencia del padre, en este caso del Partido Popular, y en ocho años de mala gestión gastó a manos llenas, como los nuevos ricos; vendió parte del oro de la reserva, dio subvenciones a medio planeta sin venir a cuento, tantas que esto parecía las minas del Rey Salomón... Y a pesar de todo este derroche siempre aparecía alguna voz que decía: "España va bien, la crisis la tendrá el vecino, nosotros estamos en la Champion", es decir, entre los mejores. Por lo visto se olvidaron del refrán: "Donde se saca y no se mete, antes mengua que crece".

Sigue la historia... Ahora vuelve el hijo pródigo (PSOE) y le dice al padre (PP): "Aquí estoy, vamos hacer un pacto para ver si podemos arreglar este desaguisado", y el padre, que no es tan benévolo como el del Evangelio, le contesta: "Pero bueno, si has derrochado toda tu herencia, ¿qué fórmula mágica me vas a dar?, como no sea gastar lo poco que tenemos y que nos vayamos todos a Alemania, por no decir a otro sitio".

            No está la situación para recibir consejos, sino para trabajar todos juntos arrimando el hombro; es posible que en alguna decisión se equivoque el gobierno, nadie es perfecto, pero ¿qué empresa nombraría Director Gerente a una persona que ha malgastado su fortuna? Cuando la situación no marcha bien, surgen muchos salvadores, llámense 15 M... etc, pero se olvidan que en una democracia el resultado de las urnas son las que deciden el cambio de gobierno, a no ser que hagamos como el General Pavía, entrar a caballo en el Congreso y erigirnos en salvadores de la Patria. En Andalucía, por cierto, el Alcalde de Marinaleda no le anda a la zaga a Pavía. En esta vida hay que saber ganar, pero es más importante reconocer la derrota; pues como dijo un Almirante español: "todo se ha perdido menos el Honor"; ahí está la clave.

            Como decía este gran político del Siglo XX, José Antonio Primo de Rivera: "Ya está alzada la bandera, nosotros ya presentimos el amanecer de España". Confiemos los hombres del Siglo XXI en ese amanecer que llegará si aprendemos la lección. No podemos tropezar dos veces en la misma piedra.