Comprometido con el trabajador

El propietario de Postres Reina, el mayor productor de postres lácteos de la Península Ibérica, siempre ha tenido claro que «por encima de la empresa están las personas»

Alfonso López Rueda. JFRobles
(GENERACIÓN XXI) ALFONSO LÓPEZ RUEDA. Empresario

 Menos beneficios que en épocas anteriores, pero ganancias al fin, aunque su principal fruto como empresario lo sitúa en el hecho de no haber tenido que prescindir de ningún empleado: «Hemos hecho algún reajuste en determinadas tareas pero no hemos despedido a nadie, que es el objetivo que nos marcamos cuando surgió la actual crisis», comenta López Rueda en su despacho del polígono industrial de Caravaca, cuyo diseño, al igual que el del resto de instalaciones, está marcado por una línea moderna, diáfana yminimalista y en el que lucen, en sendos primeros planos, dos placas dedicadas por sus trabajadores.

- Estará orgulloso, porque no es habitual que los trabajadores dediquen placas de reconocimiento a su empresario.

-Yo me siento orgulloso, sí. Y la verdad es que mi primordial objetivo siempre ha sido mantener los puestos de trabajo. De hecho fue el principal motivo por el que inicié la expansión de Postres Reina. Hasta los años 80 mi padre y mi abuelo hacían dulces de Navidad, típicos de la zona. Teníamos 15 o 18 operarios, pero trabajar todo el año para vender tres meses ponía muy en serio peligro la continuidad de la empresa y de los empleados.

- ¿Y cómo le surgió la idea de derivar hacia los postres lácteos?

- El proyecto era comercializar un producto que no caducara pronto y la 'gran idea' me surgió yendo a ferias de alimentación. Estuve en Alemania, París, Italia.... Buscaba fórmulas para envasar el producto, alargar su vida y poder venderlo en lugares más alejados de la que entonces era nuestra zona de distribución. Así que compré cuatro máquinas viejas y empezamos con los lácteos.

- ¿Con cuánta ayuda y con qué éxito?

- La ayuda fue un préstamo financiero de un millón de pesetas para alquilar la nave y el éxito, si es que se le puede llamar así...

- Mirándolo desde hoy, sin duda que se le puede llamar así.

- Pero es que yo siempre tengo presente que el éxito no se organiza ni es el objetivo. Para nosotros el éxito es hacer bien el trabajo. Yo le digo a mi equipo directivo que si planificamos pensando en el éxito, seguro que vamos a fracasar. Tenemos que hacer bien nuestro trabajo de cada día y la consecuencia probablemente sea el éxito, pero lo que nos permite avanzar es la excelencia en el trabajo diario. Al final, te encuentras con un negocio creciente que permite sinergias para otro tipo de negocio. Pero poco a poco.

[Poco a poco, de los 25 trabajadores con los que empezó hoy tiene 400, tres factorías, que pronto serán cuatro, y una pequeña fábrica de quesos de cabra (al vino, al pimentón y al romero) cercana a la de los postres, junto a la que también se ubicará el centro de investigación que proyecta porque «aunque tenemos un departamento de I+D muy activo, cada año hacemos 15o 20 recetas nuevas, aunque no todas se lanzan al mercado, nos faltaba un centro de referencia donde trabajar con universidades, instituciones, centros de investigación de otras empresas.... Contrataremos personal para dedicarlo exclusivamente a mejoras de procesos y a abrir otros campos de producción», dice Alfonso López, quien se muestra modoso, sosegado y con unas firmes convicciones alrededor de lo que considera su verdadero tesoro personal, la familia «sin cuyo apoyo no podría haber hecho nada» y profesional, los trabajadores «porque sin ellos no hay empresa y, por tanto, las personas deben estar por encima de la empresa».]

- Algo tendrá que ver también su esfuerzo personal....

- Hombre, sin esfuerzo y sacrificio no se consigue nada. Primero, el esfuerzo y con él vendrá la recompensa. Eso es lo que yo siempre he querido transmitir, tanto en lo profesional como en lo familiar. Mis hijos han sido educados en la austeridad porque deben saber que las cosas no son sencillas ni nos vienen dadas.

- ¿Es su receta para la continuidad de la empresa?

- Calidad, servicio y precio es la clave de cualquier negocio. Los empresarios españoles debemos tener muy claro que para salir de esta crisis es fundamental ser competitivos, invertir en maquinaria y mejoras productivas; nunca prescindir de trabajadores, con la misma gente tratar de producir un poquito más; y la tercera pata, importantísima, es la exportación. Otra de las decisiones importantes es que reinvertimos el 90% de los beneficios. ¿En qué? En mejoras para los trabajadores y clientes, en estudios, en procesos de producción, no podemos quitarle a la empresa lo que nos está dando. ¿Qué ha ocurrido con el 'boom' inmobiliario? Pues yo conozco a muchos empresarios que derivaron beneficios al ladrillo y ahora se hallan en una situación delicada.

- ¿Usted no cayó en esa tentación?

- Afortunadamente, no. Soy limitado y sé mis limitaciones. He tenido claro no entrar en aventuras que no conozco. Durante el 'boom', a veces tenía complejo cuando me contaban que habían ganado el cien por cien en un solar, pero yo no acababa de ver claro eso de ganar dinero tan fácilmente porque a mí, ganar un 1 o un 2%, me cuesta hacer todos los días 12 o 14 horas de trabajo. Así que, me dije, nosotros a lo nuestro. Y como no tengo un consejo de administración que exija beneficios a toda costa, si un año no toca repartir dividendos pues no toca y punto.

¿Quién es?

Nombre: Alfonso José López Rueda.

Lugar y año de nacimiento. Caravaca de la Cruz, 1960.

Profesión. Director gerente de 'Postres Reina'.

Estado civil. Casado con Mari Carmen. Cinco hijos: Sonia, Clara, Alfonso (llamado a ser su sucesor), Amparo y Manuel.

Aspiraciones. «Transmitir los valores que he mantenido a mis hijos y a mis trabajadores».

Aficiones. «Aparte de música y lectura, mi afición principal es el deporte: tenis (aún juega torneos) balonmano y el mundo del motor (tiene dos coches deportivos) pero cumplo a rajatabla todas las reglas de tráfico».

Le agrada. La sinceridad y la transparencia.

Le disgusta. El engaño y la mentira.

Creencias. Estoy seguro de que hay algo más que esta vida.

Breve historial. Hijo mayor de seis hermanos, Alfonso López cursó Administración de Empresas, pero antes de terminar sus estudios (1980) su padre le pidió que se incorporase a la empresa familiar que inició su bisabuelo hace 86 años. Su abuelo, del que probablemente ha heredado el espíritu emprendedor, marchó a Suiza y compró maquinaria vieja de una fábrica de Nestlé para montar en Caravaca la producción de chocolates, turrones y dulces. Fue en 1960 cuando su abuelo y su padre crean Postres Reina (Reina es el apellido de su abuela) ya que, junto a la chocolatería tenían un obrador en el que hacían pastelería típica de la zona. Cinco años después de ser llamado por su padre, inició la expansión a otras actividades. «Eran tiempos muy difíciles», recuerda «pero lo primero que hacía era pagar a los trabajadores y, si quedaba algo (muchos meses no pasaba de 20.000 pesetas) para mí». Se siente orgulloso de no haber devuelto nunca un pagaré ni dejado de abonar a nadie una factura ni un trabajo. En Caravaca ha sido pregonero, festero del año y patrocinador de muchas iniciativas, incluidas las deportivas. Ha sido premiado por la Cámara de Comercio de Murcia y por la FEAD; ahora intenta crear un Observatorio para el empleo.