Misa por el alma del padre franciscano caravaqueño Juan Pedro Sánchez Hortelano

La eucaristía tendrá lugar el próximo domingo a las 12 del mediodía en la Real Basílica Santuario de la Vera Cruz

Juan Pedro Sánchez Hortelano. SdC

El pasado día 14 de octubre falleció el franciscano Juan Pedro Sánchez Hortelano, natural de Caravaca de la Cruz. La Real e Ilustre Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca ofrecerá una misa por su alma y en su memoria, el próximo domingo, 4 de noviembre, a las 12 del mediodía en la Real Basílica Santuario de la Vera Cruz de Caravaca. Sánchez Hortelano participó, representando a los franciscanos, en el Solemne Quinario de la Exaltación de la Cruz en el mes de septiembre de 2003.

El padre Juan Pedro Sánchez Hortelano fue durante una buena etapa guardián del Monasterio franciscano de Santa Ana del Monte, en Jumilla, donde descansan sus restos mortales, tal y como él había pedido.

Natural de Caravaca, fue asistente de muchas fraternidades de la 3ª Orden Seglar. Prolífico predicador, e impulsor de las reformas del noviciado, altar y presbiterio; centenario del Padre Mancebón; capilla del Cristo Amarrado, etc. Acciones que coincidieron con su primera ocasión al frente del Monasterio de Santa Ana. La segunda ocasión en que dirigió este sagrado lugar coincidió con el 425 aniversario de la fundación del Convento y la reconstrucción de los Pasicos de Santa Ana.

Falleció el pasado día 14 a los 87 años de edad en el Convento de Orihuela. Dada su profunda devoción a la Abuela Santa Ana, pidió al Padre Provincial que sus restos mortales fueran enterrados en el Convento de Santa Ana, como así se hizo el día 15 a las 14 horas. Llegado de Orihuela fue colocado en el altar, a los pies de la Abuela Santa Ana. Los presentes rezaron el responso correspondiente, y como tantas veces él entonó, cantaron el Himno a Santa Ana, para que interceda por él ante su Hija y su Nieto Jesucristo.
Casi la mitad de su vida sacerdotal la vivió en este convento jumillano, a cuyo cuidado se dedicó con esmero. De todos es conocida su cordialidad y su dedicación a promover el culto en este entrañable Santuario, especialmente, a la Abuela y a la Sagrada Imagen del Cristo Amarrado.

Estuvo también destinado en Alicante, y posteriormente en Almansa. Posteriormente regresó a Alicante en 2008, en esta comunidad franciscana se le recuerda por su colaboración en la parroquia y, de un modo especial, "por su gran amor y paciencia a la hora de confesar, de tal manera que todo el que se acercaba a la parroquia, en cualquier momento, siempre lo encontraba disponible".

En este mismo año fue destinado a Cehegín, destino que nunca llegó a pisar, ya que el pasado verano se le detectó un tumor grave en la cabeza que fue el causante de su muerte. En la Orden Franciscana se recuerda que fueron muchos los destinos en los estuvo y siempre mostró su disponibilidad por amor a la Orden y su atención a los fieles tanto de la Tercera Orden como los que se acercaban al confesionario, todo ello ha hecho que el pueblo le recuerde como un buen franciscano que sabía compartir las penas y las alegrías de los hombres y mujeres que se acercaban a los conventos donde él estaba destinado.