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Un nuevo sagrario para el expositor barroco de la basílica de la Vera Cruz

Blanca Spreáfico, Domingo Ródenas y Francisco Romero.
Blanca Spreáfico, Domingo Ródenas y Francisco Romero. / JUAN F. ROBLES

Domingo Ródenas ha realizado el diseño y la talla en madera de nogal; Blanca Spreáfico ha dorado la pieza con pan de oro italiano de 23 quilates

JUAN F. ROBLES. CARAVACA DE LA CRUZ

Domingo Ródenas ha culminado un proyecto que se inició hace un par de décadas con la realización de un nuevo sagrario para el expositor barroco de la basílica de la Vera Cruz que él mismo restauró a finales de los años noventa. Este artista caravaqueño sigue dejando su huella y su impronta en su ciudad con una nueva obra que ha diseñado él mismo y que ha tallado en madera de nogal; Blanca Spreáfico ha dorado el sagrario utilizando distintas técnicas y pan de oro italiano de 23 quilates.

En la tarde del pasado jueves tuvo lugar una misa de acción de gracias en la que también participó la familia Marín Giménez que junto a otras familias han sufragado los gastos para la elaboración del sagrario que ya está instalado en el expositor que se encuentra en el altar mayor.

Francisco Romero, teniente de hermano mayor de la Cofradía de la Vera Cruz y responsable de Patrimonio, explicaba que “quedó pendiente cuando se restauró el expositor que se pudiera realizar un nuevo sagrario ya que el que en su día tuvo no se pudo recuperar, han pasado los años y este proyecto iba quedando relegado por distintos motivos y ahora ha sido posible gracias a la generosidad de quienes han realizado las aportaciones económicas necesarias para llevarlo a cabo”. Romero comentó que “Domingo y Blanca han realizado un buen trabajo, ahora tanto por las dimensiones del sagrario como por el diseño ya podemos afirmar que ha quedado totalmente restaurado este expositor barroco que en su día se recuperó y que se instaló en el Altar Mayor, razón por la que el otro expositor neogótico se colocó en la capilla de la Aparición”.

Ródenas se mostraba satisfecho por completar el trabajo iniciado hace veinte años, “quiero dar las gracias a todas las personas que lo han hecho posible y que han confiado en mí para realizar esta nueva obra; he procurado hacer un diseño original atendiendo a las características del expositor y procurando que nos recordase el estilo barroco, en la puerta del sagrario he colocado un ángel custodio y por el interior hay una Cruz de Caravaca que también está dorada, como el resto, con pan de oro de muchos quilates; para el diseño me inspirado también en elementos de la basílica, la puerta es una representación de la fachada con sus columnas y sus pináculos”. Algunas de las piezas son desmontables para facilitar los trabajos de dorado y bruñido.

Blanca Spreáfico ha dedicado varios meses a dorar todas las piezas, “estoy contenta con el trabajo realizado pero ha sido muy laborioso”. La restauradora ha aplicado el pan de oro mediante la técnica “al agua”, “la madera tallada se ha preparado con una capa de yeso y cola de conejo sobre la que se han ido colocando con otras capas de bol que después se han pulido hasta conseguir una superficie totalmente lisa sin ninguna imperfección en la que hemos aplicando las láminas de oro sobre una zona previamente humedecida con agua con un pincel y finalmente se han bruñido algunas zonas con una piedra de ágata para conseguir el brillo al oro, mientras que en otras no se ha bruñido para dar más volumen a algunos de los elementos de la obra”.

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