http://static.laverdad.es/soydecaravaca/menu/img/soydecaravaca-desktop.jpg
OBITUARIO

Un vuelo hacia el infinito

Manuel Montiel Guirado. /SDC
Manuel Montiel Guirado. / SDC

Obituario. Manuel Montiel Guirado. Profesor de violín y escritor

JUAN F. ROBLES. CARAVACA DE LA CRUZ

“Hay gente que su reino no es de esta tierra” se podía leer en una de las críticas literarias que se escribieron tras la presentación del libro “Las Mariposas del Recuerdo”. Como uno de los numerosos personajes que aparecen y desaparecen en las páginas de este libro, el autor de esta delicada obra, Manuel Montiel, dejó este reino para volar hacia el infinito. Músico y profesor de violín en el Conservatorio de Música "Leandro Martínez" de Caravaca de la Cruz, fallecía en la mañana de ayer con apenas 34 años, tras sufrir una grave enfermedad.

Los restos mortales del joven escritor y músico caravaqueño fueron velados en una de las salas del tanatorio de Caravaca de la Cruz y el entierro será esta mañana a las doce del mediodía. La ciudad se sobrecogía con la noticia y hasta los organizadores de la Fiesta de los Inocentes prevista para dentro de unas semanas decidían suspender el programa al tener en cuenta el fuerte vínculo que une a la familia Montiel con esta fiesta. En señal de duelo y consternación por el fallecimiento de Manuel se decidió aplazar todo el programa hasta el próximo año.

Hace un par de años publicó “Las Mariposas del Recuerdo”, una novela en la que la fantasía y la realidad caminan juntas y a su paso aparecen personas y personajes que viven en escenarios que evocan rincones de un pueblo, que rememoran historias de sus gentes y que hacen vibrar al lector en cada una de las cinco etapas (cuadros) que se contemplan en sus páginas.

De sonrisa fácil y de actitud entrañable, este joven profesor de Música seguirá haciendo sonar las cuerdas de su violín de forma sutil, con un espíritu libre y creativo que cautivaba a quienes tenían la fortuna de contar con su amistad. Tras la publicación de su libro, sugirió a quienes lo leyesen que le enviasen una imagen del lugar donde se encontraban leyendo, desde la playa, en el banco de una plaza, en una vieja callejuela o en cualquier rincón perdido de un pequeño o de una gran ciudad. Muchas personas respondieron a su solicitud dando una nueva dimensión a su obra que se iba completando con las aportaciones, más o menos creativas, de los que se adentraban en las páginas de su novela perdiéndose en un singular universo descrito con palabras limpias y sencillas que se asemejan en su delicadeza a las notas musicales que parecen subrayar cada párrafo, cada frase y cada palabra, en un concierto lleno de cálidas melodías que rezuman una lírica propia de las almas que se entregan a la música.

Trozos de partitura, pequeñas mariposas que sobrevolaban los cuadros en los que convirtió sus páginas, son elementos que sugieren que su autor tiene un alma creativa, la que ahora ya vuela hacia lo alto, hacia el infinito de las personas humildes y llenas de optimismo que regalan, como Manuel, una sonrisa a quien se encontrase en su camino ya fuese un ángel o un demonio.

"Cuando uno se va de esta vida el único consuelo que le queda es haber sembrado algo en el corazón ajeno. Porque esa semilla no se sabe hasta cuándo y hasta dónde puede alcanzar. Es el relevo de la Antorcha de los Locos que ilumina el camino de los que lloran ante la injusticia, gozan con la risa y bailan con el sol. Así que cuando veas a alguien que se emociona ante la vida dirás que en su interior su alma arde con el fuego de los locos".

Del propio Manuel Montiel, de su novela "Las Mariposas del Recuerdo"

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos