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Multas contra el cáncer

Momento en que dio comienzo la Fiesta de los Inocentes, ayer, en Caravaca. / JUAN F. ROBLES
Momento en que dio comienzo la Fiesta de los Inocentes, ayer, en Caravaca. / JUAN F. ROBLES

Inocentes y demonios se alían y recaudan un total de 3.545 euros, que irán destinados a la asociación Cuenta Conmigo

JUAN F. ROBLES CARAVACA DE LA CRUZ.

La Fiesta de los Inocentes volvió a las calles de la ciudad. Tras el aplazamiento de la edición del año pasado, a causa del fallecimiento de un componente de la organización, ayer se retomó esta fiesta, recuperada hace unos doce años. Y se celebró, como manda la costumbre, recaudando fondos para una buena causa. En total se colectó 3.545,65 euros, que se destinarán a la asociación Cuenta Conmigo, para ayudar a los enfermos de cáncer del municipio. Por primera vez una mujer, la actriz caravaqueña Lola Salcedo, fue investida como Alcaldesa de Inocentes.

La Fiesta de los Inocentes se recuperó hace una década y, fiel al espíritu de esa renovación, volvió a ser solidaria con quienes más lo necesitan. La ciudad se llenó de demonios, obispillos y alguacilillos, que al mando de Lucifer, un año más encarnado por Jesús Martínez, y de la Alcaldesa de Inocentes, multaron a diestro y siniestro para hacer una buena obra. Todo ello bajo la atenta mirada del Inocente del Año, Emilio Andrés Sánchez, rector y capellán de la basílica de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca.

El programa festivo se inició sobre las diez de la mañana. La comitiva de Inocentes arrancó desde la parroquia de El Salvador para dirigirse hacia la plaza del Arco por la calle Mayor y la Gran Vía. A su llegada a la Casa Consistorial, el cortejo pasó al Salón de Plenos, donde tuvo lugar la Investidura del Alcalde de Inocentes, nombramiento que recayó este año en Lola Salcedo.

En su discurso de investidura dio un repaso a los acontecimientos ocurridos en el último año e incidió en los «temas pendientes» a nivel municipal. Eso sí, fue muy ocurrente y mordaz. Rimando cada verso con simpatía y un poco de sátira, Salcedo finalizó su intervención solicitando que le fuese entregado el bastón de mando por parte del alcalde, José Moreno.

Con el símbolo del poder municipal en sus manos, procedió al nombramiento de Inocente del Año e interpuso las primeras multas entre los concejales presentes en el Salón de Plenos. La fiesta continuó en la puerta principal de la parroquia de El Salvador con el pleito entre Inocentes y Demonios.

«Para mí los roñosos»

La recién investida alcaldesa tuvo que emplearse a fondo con diablos y diablesas, e incluso enfrentarse a Lucifer, para lograr salir a la calle e iniciar la recaudación. En un diálogo gracioso y ocurrente, los representantes del bien y del mal llegaron a un acuerdo. «Para mí los roñosos y gurruminos», propuso Lucifer. Y sonaron al unísono decenas de cencerros en señal de aprobación.

Durante todo el día, la comitiva recorrió las calles principales, multando a unos y a otros por las causas más diversas y divertidas. La música de un grupo de dulzaineros y percusionistas fue aderezando la fiesta y compitiendo con el sonido de tracas, petardos y cohetes, que estallaban bajo un cielo amenazante y lleno de nubes. Pero no impidió que el festejo se celebrara de principio a fin.

El recuento comenzó sobre las 20.00 horas en el salón de plenos. Tras devolver el bastón de mando, Inocentes y Demonios se trasladaron a la plaza Nueva, donde tuvo lugar la Quema del Herodes, momento en que aprovecharon muchos de los presentes para escribir el mal que les aqueja en el reverso del resguardo de la multa y arrojarlo al fuego, a la espera de que desapareciera con las llamas.

 

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