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Un jubileo de nazarenos

Cofrades de la Región, durante la peregrinación de ayer./J. F. R.
Cofrades de la Región, durante la peregrinación de ayer. / J. F. R.

El XV Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías reúne en la basílica a un centenar de agrupaciones

JUAN F. ROBLESCARAVACA DE LA CRUZ

Unas 3.000 personas se dieron cita ayer en la explanada de la basílica de la Vera Cruz para participar en la misa del peregrino. La mitad de los fieles formaban parte de un centenar de hermandades y cofradías de Semana Santa de varias localidades de la Región que celebraban el XV Encuentro Diocesano, eligiendo como sede Caravaca por el Año Jubilar de la Vera Cruz. Entre los peregrinos, llegados desde diferentes regiones de España, también había quienes procedían de Buenos Aires, Argentina.

A primera hora de la mañana, con el cielo cubierto por una espesa niebla matinal, los cofrades se fueron congregando junto al Templete; desde una tarima instalada delante de la casa donde se alojó San Juan de la Cruz en sus viajes a Caravaca, se fue recibiendo a todas las agrupaciones y hermandades.

Las bandas de cornetas y tambores se ubicaron en la Cuesta de la Simona desde donde se irían incorporando a la procesión que se inició después de la estación jubilar. La hermana mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, Elisa Giménez-Girón, saludó a los cofrades recordando que ayer se celebraba la festividad de Santa Teresa de Jesús, recogiendo algunas palabras de la santa abulense sobre la cruz.

La presidenta de la Agrupación de Cofradías de Caravaca, Anastasia Marti, también inició su discurso haciendo referencia a la primera doctora de la iglesia. El concejal de Cultura, Óscar Martínez, dio la bienvenida en nombre de la Corporación municipal; y el vicario de la zona episcopal de Caravaca-Mula, Jesús Aguilar, dio la bendición a todos antes de iniciarse el traslado hacia la basílica. La imagen del Santísimo Cristo de los Voluntarios, llevado a hombros por integrantes de su cofradía, se incorporó a la procesión desde La Concepción.

Mientras que los cofrades recorrían el centro, el resto de peregrinos se había ido congregando en la parroquia del Salvador donde tuvo lugar la estación jubilar. Poco antes, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad salió al encuentro con el Crucificado en la Esquina de la Muerte, donde se inicia la subida hacia el santuario. La emotividad del momento se podía ver en los rostros de las personas que contemplaban la escena y que rompieron en un sonoro aplauso cuando las dos imágenes se situaron frente a frente.

La misa fue presidida por el obispo de la Diócesis, monseñor Lorca Planes, y concelebrada por otros quince sacerdotes. En su homilía tuvo palabras de ánimo para todos los peregrinos y especialmente para los cofrades. «No cansaros de hacer lo que hacéis, seguid adelante dando testimonio de vuestra fe, siendo luz para los que os acompañan», proclamó. Bajo un sol de justicia, junto al resto de peregrinos, había un grupo de jóvenes cofrades que habían peregrinado a pie desde Mula y también otros grupos que habían caminado desde Bullas, como los componentes del Bando Moro de Caravaca; o los que llegaron desde la pedanía murciana de Santa Cruz.

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