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Críticas del Supremo por la absolución «irracionable» del jefe de la Policía Local de Caravaca

El sargento José Antonio Caro, durante el juicio. /javier carrión / agm
El sargento José Antonio Caro, durante el juicio. / javier carrión / agm

El Alto Tribunal reprocha a la Audiencia que haya confundido la denuncia inicial de dos ediles del PSOE con una prueba y además apuntara a su posible obtención ilegal

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Existe un principio en Derecho, denominado 'doctrina de los frutos del árbol envenenado', al que los letrados defensores suelen acudir con no poco entusiasmo y que en no pocas ocasiones ha sido asumido por los tribunales, llevando con ello a la ruina algunos relevantes procesos penales. Viene a establecer, básicamente, que si una prueba ha sido obtenida de manera ilegítima, todo el material acusatorio que se obtiene a partir de la misma deja de tener cualquier valor en un procedimiento.

Tal doctrina es la que, en enero de 2018, sirvió al sargento jefe de la Policía Local de Caravaca de la Cruz, José Antonio Caro, para salir absuelto de un delicado proceso judicial, en el que fue acusado de prevaricación y falsedad documental por haberse quitado presuntamente a sí mismo, a familiares y amigos, un buen puñado -hasta 39- de multas de tráfico. En unos casos, entrando directamente en una aplicación informática en la que se gestionaban las sanciones y, en otros, estimando alegaciones que supuestamente ni siquiera habían llegado a presentarse.

Fue la Sección Tercera de la Audiencia Provincial la que dictó la resolución exculpatoria, aduciendo que la documentación que habían aportado dos concejales socialistas caravaqueños, en su denuncia inicial sobre las presuntas irregularidades cometidas por el sargento Caro, había sido obtenida de forma ilícita. Este argumento se sostenía en el hecho de que esos ediles, que alegaron que esos expedientes se les habían entregado de forma anónima, no estaban autorizados a entrar en el sistema informático que servía para gestionar las denuncias de tráfico. Y como esa primera 'prueba' era ilegal, todo lo posterior tenía que ser anulado, por lo que no quedaba más salida que absolver al acusado.

La sentencia exculpatoria fue recurrida por el abogado Fermín Guerrero Faura, en representación de los dos concejales socialistas que ejercían la acusación particular, y ahora el Tribunal Supremo le ha dado íntegramente la razón, anulando la sentencia absolutoria y obligando a los magistrados a dictar otra resolución teniendo en cuenta, esta vez sí, todas las pruebas obtenidas durante la investigación judicial.

Una instrucción irreprochable

Critica el Alto Tribunal a la Audiencia Provincial el hecho de haber aplicado 'la doctrina de los frutos del árbol envenenado' sin haber referido siquiera cuál era la prueba que se habría obtenido ilegítimamente. Y a continuación recuerda a los magistrados de la Sección Tercera que lo que presentaron los dos concejales no fue «una prueba», sino una denuncia inicial, que solamente sirvió para dar origen a la instrucción del caso, que fue irreprochable.

«Los denunciantes lo único que hicieron fue recoger un rumor en el pueblo y poner los hechos en conocimiento del Ayuntamiento para su investigación», señala, para añadir que lo que hizo «inapropiadamente» la Audiencia fue sembrar sospechas sobre los dos ediles, «que no hicieron más que lo ordenado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal», que es denunciar aquello que pueda tener apariencia de delito. «Parece referir la Audiencia, aún sin declararlo claramente, que el juez hubiera debido investigar a los denunciantes por si cometieron un delito de revelación de secretos o infracción semejante, en vez de investigar si los hechos denunciados se correspondían con un comportamiento delictivo cometido dentro de la Corporación municipal», le asesta un severo varapalo a la Sala.

Por todo ello, el Supremo estima que la Audiencia «infringió el derecho a la tutela judicial efectiva de la acusación, al proporcionar un irracionable discurso argumental», por lo que insta a esa sección a dictar otra resolución acorde, esta vez, con las pruebas existentes. Que no solo no están envenenadas, sino que se encuentran perfectamente sanas.

 

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