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El calzado impulsa el negocio con sus ventas fuera de Europa

Celdrán observa una sandalia en uno de los expositores en Milán. CARM/
Celdrán observa una sandalia en uno de los expositores en Milán. CARM

Las firmas del Noroeste y el Altiplano esperan superar este año los 110 millones de euros en exportaciones del último ejercicio

JUAN F. ROBLES CARAVACA DE LA CRUZ.

Las empresas de calzado han logrado aumentar las exportaciones en este ejercicio gracias a su presencia en nuevos mercados fuera de la UE. Aunque las ventas habían crecido en los últimos años en los países europeos, la participación en ferias de EE UU, Japón y Rusia ha abierto nuevas expectativas. Desde la Asociación de Industrias del Calzado del Noroeste (Calzia) hacen balance de la temporada que ahora termina y, a falta de los últimos datos, se confía en que las ventas por exportación superarán los 110 millones de euros logrados en 2017.

La apertura a otros mercados plantea nuevos retos, ya que los empresarios estaban acostumbrados a las bondades y la seguridad de vender sus productos en países de la UE. La existencia de normativas distintas, con la aplicación de aranceles en muchos países, plantea algunas dificultades a las empresas que se esfuerzan por simplificar todos los trámites para que el destinatario final no tenga ningún problema a la hora de comprar sus productos.

14 firmas acuden a Milán

Un hecho que se demuestra estos días con la participación de las marcas murcianas en la feria de Milán, MICAM, en concreto 14 firmas -Casteller, Conchisa, Kanna, Maypol y Pinaz, de Caravaca de la Cruz; Carmen Saiz de Moratalla; la ceheginera Clara Durán; las yeclanas Grupo Xti (con cinco marcas) y New Rocky; y Spartana de Murcia- con el respaldo del consejero de Empresa, Javier Celdrán, quien resalta «sus productos de calidad, innovadores y con gran diseño». De hecho, la delegación murciana es la que más crece de las españolas, con un incremento del 40%.

Por otra parte, Calzia ya trabaja para que algunas de las empresas asociadas puedan abrirse a otros mercados como el australiano y el chino; en este último, la mayoría de las compras se realizan a través de internet mediante el comercio 'online' y, muy especialmente, a través del teléfono móvil, circunstancias que se tienen en cuenta a la hora de encontrar distribuidores.

Y es que las tradicionales alpargatas -espadrilles en el mercado internacional- se han hecho un hueco entre los grandes de la moda y muchos diseñadores de prestigio se han fijado en las grandes posibilidades que tiene este producto natural para desarrollar su creatividad.

También se trabaja en la puesta en marcha de misiones inversas con la realización de eventos que permitan mostrar la calidad del producto a compradores y personas influyentes de la moda que se desplacen hasta las propias fábricas y que puedan conocer 'in situ' estas empresas. Destacan las que centran su actividad en el calzado de yute, heredero de la tradición centenaria en la comarca del Noroeste de la alpargata con suela de cáñamo, que era el cultivo más importante en la zona hasta mediados del siglo pasado.

Unas firmas que se han consolidado y se han hecho fuertes resistiendo los envites de otros mercados como el asiático, desarrollando un tipo de calzado que aúna valores de artesanía, tradición, moda y sostenibilidad.

La práctica totalidad de la producción de alpargatas está destinada a las grandes marcas de moda. Incluso, en los últimos meses, esta moda ha llegado hasta las familias reales de Inglaterra y España. Kate Middleton, duquesa de Cambridge, ha calzado unas cuñas de cinco cuerdas de un modelo fabricado por Maypol; y la propia Reina Letizia viene demostrando su predilección por este tipo de calzado durante sus vacaciones en Palma de Mallorca.

Ochenta personas trabajan ya en la cooperativa de Calzia

Calzia puso en marcha a principios del año pasado una cooperativa en la que, actualmente, trabajan unas 80 personas. La finalidad principal es mejorar la gestión y garantizar el futuro de las labores artesanales del calzado, como el cosido 'punto de ojal'. Aunque es un esfuerzo económico añadido para los empresarios, además de incluir los costes sociales han incrementado el precio que se paga entre el 10% y el 15%. Supone una mejora importante para las cosedoras, tanto por la remuneración como por las cotizaciones sociales. Además, al tratarse de contratos 'a domicilio' facilitan la conciliación de la vida laboral y familiar. Esta organización permite tener una completa trazabilidad de los trabajos.

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