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La basílica se viste de gala

Alfonso Morenilla, Antonio Romera, Elisa Jiménez-Girón, el pregonero Juan Manuel Laborda, el alcalde Moreno y Emilio Martínez, ayer, durante un paseo por la calle Corredera./Juan F. Robles
Alfonso Morenilla, Antonio Romera, Elisa Jiménez-Girón, el pregonero Juan Manuel Laborda, el alcalde Moreno y Emilio Martínez, ayer, durante un paseo por la calle Corredera. / Juan F. Robles

«Disfrutemos de todos los sentidos y celebremos la vida, la amistad y nuestra historia», proclamó el oftalmólogo antes de los fuegos artificiales Arrancan las fiestas en honor a la Vera Cruz con el pregón de Juan Manuel Laborda

JUAN F. ROBLESCARAVACA DE LA CRUZ

La explanada de la basílica de la Vera Cruz acogió ayer el espectáculo preparado por el oftalmólogo Juan Manuel Laborda para leer su pregón de fiestas. El cambio de emplazamiento mereció la pena y la fachada principal del templo sirvió de telón de fondo para proyectar, en los momentos finales del acto, un audiovisual inédito preparado especialmente para la ocasión, en el que el pregonero seleccionó un total de doce momentos de las fiestas que «merecerían la pena ser vistos si por un minuto se les pudiera devolver la vista a los ciegos».

Durante la preparación del pregón, Laborda preguntó a doce representantes festeros de distintos colectivos qué minutos únicos les mostrarían a una persona invidente si pudiera recuperar la vista por unos instantes. «Me señalaron minutos únicos para que descubrieran los ciegos. El Hoyo atardeciendo con la llegada de los caballos a pelo; cuando se abre una exposición de un manto después de un año de trabajo; cuando con el alba del día 2 de mayo sale un caballo a la calle; cuando se pone la cinta a la bandera de los Kathar;, cuando San Jorge recobra el aliento e inicia la última subida al castillo con un beso y una flor; cuando nos bendicen en el santuario; la fulgurante carrera de un caballo; los Ceyt desfilando por la zona antigua antes de bajar al Templete; ver desde abajo a los templarios poderosos descender la cuesta; contemplar la bajada de los almorávides; la llegada de la Cruz a la cima de la calle de su nombre; la bendición de las aguas con el baño de la Cruz, y la Cruz de Impedidos aliviando enfermos... Todos son instantes incomparables y merecerían ser vistos, sin que nada lo impidiera», relató el pregonero.

Laborda fue presentado por Antonio Romera, amigo de la infancia y fundador, como el pregonero, del grupo de Caballeros de San Jorge de Alfama. Romera realizó una semblanza tanto de su amigo, narrando algunas anécdotas de su juventud y de sus inicios como festero, como del insigne oftalmólogo, que ha recibido numerosos reconocimientos por su trabajo al frente del Hospital La Arruzafa, de Córdoba, y por su labor altruista en varios países del tercer mundo por parte la fundación que lleva el mismo nombre que el centro hospitalario y que él preside.

El pregonero inició sus palabras agradeciendo la posibilidad de pregonar las fiestas de Caravaca. «Después de tantos años disfrutando de amigos, música, historia... me premiáis dándome oportunidad de contaros lo que he vivido, haciéndolo desde este lugar, que se me antoja mágico y que me apabulla».

Tras la proyección del audiovisual, Laborda animó a todos a olvidar los problemas. «¡Disfrutemos de todos los sentidos, conjuguemos ver, reír, bailar, cantar, querer, y no perdamos tiempo! ¡Celebremos la vida, la amistad, nuestra ciudad y nuestra historia!». Un castillo de fuegos artificiales, el canto del himno a Caravaca y el encendido especial de fiestas fueron el punto final al pregón con el que arrancan las fiestas.

Bendición de Banderas

Por la mañana, tuvo lugar la misa de bendición de banderas del Bando Cristiano. Tras un pasacalles por las vías más céntricas, la comitiva encabezada por los Reyes Cristianos, Rubén Alonso Bermúdez y Carolain Michaela Morales, y por los Infantes de Castilla, Toni Martínez-Iglesias y María Blanc, se dirigió hacia la basílica donde tuvo lugar la ceremonia. El Coro Clásico de Cehegín puso la nota musical a la celebración eucarística.

 

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