La Vera Cruz regresa a la basílica custodiada por miles de fieles

El Trueno Gordo marcó el final de las fiestas de este año y el inicio de los preparativos para las próximas

La espectacularidad del desfile de la noche anterior dio paso, en la mañana de ayer, a uno de los rituales más emotivos del ciclo festivo caravaqueño: la Cruz de Impedidos. La Sagrada Reliquia visitó decenas de hogares de enfermos e impedidos para llevarles consuelo, alegría y esperanza. Por la tarde, tuvo lugar la Procesión de Subida hacia la basílica santuario de la Vera Cruz; la Sagrada Reliquia en su Custodia Procesional, custodiada por los 'Armaos', regresaba a su relicario de piedra en la cima del montecillo sobre el que se levanta el castillo.

La lluvia hizo acto de presencia por la mañana aunque no frenó el desarrollo del ritual en el que centenares de personas, que no pueden asistir a los actos por su enfermedad, besaban la Vera Cruz en un momento marcado por la emoción y de las lágrimas, tanto de los propios enfermos como los de sus familiares. El tintineo de una campana avisa que la Sagrada Reliquia recorre las calles de la ciudad y se aproximaba a los hogares de sus hijos más queridos. Tras la celebración de la misa en la parroquia de La Concepción, se iniciaba el recorrido en el que estaban presente la hermana mayor, Elisa Giménez-Girón, varios componentes de la Junta Representativa de la Cofradía, una pareja de Armaos y un nutrido grupo de voluntarios que cada año hacen posible la Cruz de Impedidos.

Poco antes del mediodía, la Sagrada Reliquia llegaba al Monasterio de Nuestra Señora del Carmen, donde se realizó "el relevo", acto en el que el párroco de La Concepción, Juan Alfonso Breis, entrega la Vera Cruz al vicario episcopal y párroco de El Salvador, Jesús Aguilar, en presencia del padre Pascual Gil, superior de los padres carmelitas, que después de dar la bendición con la Sagrada Reliquia la dio a besar a los fieles que llenaban el templo. Tanto a la entrada como a la salida, una lluvia de pétalos caía desde el coro sobre la Vera Cruz que prosiguió su recorrido por las calles de la localidad.

Por la tarde, tras la celebración de la eucaristía en El Salvador, tuvo lugar la Procesión de Subida a la Basílica Santuario de la Vera Cruz. Miles de fieles acompañaron la Patrona de Caravaca en el regreso a su "Relicario de Piedra" en lo más alto del cerro del castillo. Junto a las luz de las velas, los corazones de los caravaqueños se llenaban de alegría al haber completado, un año más, los rituales que el paso de los siglos han nacido del amor de todo un pueblo para expresar el agradecimiento a la Vera Cruz.

Al filo de la medianoche, un castillo de fuegos artificiales marcaba el final de las fiestas y se daba inicio a un nuevo ciclo festero. El Trueno Gordo se estrellaba sobre la basílica y era la señal de que hay doce meses para trabajar en el programa del próximo año, para preparar las piezas de enjaezamiento de los Caballos del Vino y para cuidar el vestuario que lucirán moros y cristianos en los desfiles. En las próximas semanas se celebrarán dos cabildos, el primero, extraordinario, para la aprobación de los nuevos estatutos de la Cofradía de la Vera Cruz y el segundo, ordinario, a finales del mes de junio para la elección de nuevo Hermano Mayor, hasta ahora no se ha presentado ninguna candidatura.