Sobre el fracaso de la Noche de las Migas 2015

Calle de la Cruz, 30 de abril de 2015. Peña Sartenazo
OPINIÓN.

Pasados ya unos días de las Fiestas todos estamos al tanto del giro que Comisión de Festejos ha dado a la (aquí habría que añadir "antes conocida como") Noche de las Migas. Sintetizando: vaciar de gente el Hoyo y bajar a las peñas a una especie de festival de pueblo con DJs y música en directo. Qué original. Como en tantísimas fiestas de tantísimos pueblos. Lo tenían fácil, solo había que aprovechar que los miembros de las peñas suman miles de personas (gracias al éxito de la tradición, de la fórmula anterior, del casco antiguo y la charanga) para llenar un festival en la Corredera al que se iba a... ¿A qué? No sabemos. A hacer migas no, a hacer algo propio y con raíz, tampoco.

Si esta es la fórmula que proponen para el futuro ¿qué sentido tiene ahora hacer pasacalles? ¿Qué sentido tiene traer charangas y batucadas la primera noche de las Fiestas? ¿Qué sentido tiene buscar al amigo o familiar que hace las mejores migas para presentarse al concurso? ¿A qué vamos a un lugar en el que todos estamos juntos en una misma masa oyendo de lejos a un grupo al que podemos escuchar en cualquier pueblo cualquier día del año? No se ha visto idea que simplifique más la Noche de las Migas ¿Adónde van ahora los grupos de vecinos? O esas personas mayores que tenían reservado su trocito de calle, la puerta de su casa. ¿Qué escenario para la fiesta son las cutres luces láser y la música de lata? ¿Qué será del marco que regala el casco antiguo, con sus calles de pueblo y su olor a lumbre? ¿Qué hacemos sin la compañía de los músicos profesionales que con sus charangas y batucadas nos animan toda la noche? Para nosotros no tiene ningún sentido.

No nos extenderemos en las malas artes con que se forzó esta situación, pero los caravaqueños tienen derecho a saber de quién es la responsabilidad. Tienen que saber que las peñas migueras votaron en contra de esta modificación y que Comisión de Festejos forzó el cambio, con llamadas a las peñas, con presiones, con información parcial en los medios de comunicación y poniendo todas las trabas posibles al festejo del Hoyo. También se debe de saber que en ningún momento se demostró ningún problema de seguridad inabordable y que consultadas las autoridades locales responsables un mes antes del festejo, éstas no tenían constancia alguna de modificaciones ni de motivos de este tipo. Los cambios de horario, dirigidos a entorpecer que las peñas subieran al Hoyo fueron contestados con un simple: "total, si el concurso ya está muerto..."

Estamos seguros de que el despropósito también ha sido económico porque, como es fácil de comprender, el presupuesto de este año supera en mucho al de los anteriores. Aumentar racionalmente el gasto no debería de ser una mala noticia en sí, muchas peñas hemos defendido durante años la necesidad de dotar a esta fiesta de los recursos necesarios, pero no para esto. Nos avergüenza ver cómo sí se ha invertido en eliminar la Noche de las Migas del casco antiguo.

Son muchísimas las personas que nos muestran su descontento, fue muy triste tener que explicar a vecinos y visitantes que se acercaban a la Calle Condes, a la Calle de la Cruz, al resto de las calles del barrio, que no, que no había migas, que no había charangas, que sólo permanecíamos allí una peña con nuestra música y nuestra fiesta. Muchos se unieron a nosotros, pero la Noche de las Migas no consiste en eso. En el Hoyo tenemos que estar todos. Por eso pedimos la vuelta al modelo anterior, los responsables deben de rectificar, la trascendencia de este capricho es mayor de lo que piensan. Una fiesta popular no se improvisa. Esto no es una rabieta de una peña, lo que está en juego es el futuro de la Noche de las Migas.

La Noche de las Migas era hasta este año el inicio de las Fiestas de Caravaca. Todos conocemos los actos del mes de abril como "prefiestas" porque somos conscientes de su carácter informal, fuera de las Fiestas oficiales. Sin embargo, la Noche de las Migas es el gran inicio del Festejo; esa noche peñas, vecinos, grupos de amigos, visitantes, se reunían para hacer fiesta, las calles se llenaban de música y miles de personas iban llegando al Hoyo a hacer sus migas, a tocar su música, a darse un abrazo o a competir sanamente por un trofeo que es lo que menos importaba. Después todos bajábamos por esas callejuelas en un último pasacalles, oliendo a fuego y disfrutando del sonido que nos regalan los músicos en las antiguas calles de Caravaca. Y esa fiesta era de todos, del vecino, de los familiares, de los que reservan sus fuerzas para los días posteriores, de los turistas y amigos de otros puntos del país que venían atraídos por lo que habían oído que sucede en Caravaca. Esa noche, en el Hoyo, se hacía una de las fiestas más populares e integradoras del sureste español.

Y ahora tenemos un festival de DJs.