Alfonso Moya tomó posesión como nuevo rector de la Basílica Santuario de la Vera Cruz

El sacerdote estuvo acompañado por un centenar de feligreses de La Alberca y fue recibido por el Hermano Mayor de la Cofradía, Pedro Pozo

Alfonso Moya firmando el acta de toma de posesión junto a Juan José Avilés. JFRobles

La ceremonia se desarrolló en un ambiente lleno de sencillez y solemnidad. Alfonso Moya regresa a la Ciudad de la Cruz donde ya ejerció como sacerdote en la parroquia de San Francisco, "durante 13 años", como él mismo recordó en la homilía. En aquellos tiempos fue testigo directo del nacimiento del Camino Neocatecumenal en Caravaca en su parroquia, efemérides de la que ahora se cumplen 30 años.

Durante la homilía, Moya reconoció que se sentía muy contento de regresar a Caravaca, "en La Alberca lo saben, siempre dije que mi corazón estaba en Caravaca, que aquí había encontrado grandes amigos; aunque ahora tengo que reconocer - añadió -  que después de los años que he pasado en La Alberca, parte de mi corazón y de mi vida se han quedado allí, con vosotros (dirigiéndose a sus antiguos parroquianos)". El nuevo rector destacó que lo verdaderamente importante es el mensaje de la Palabra; "somos los siervos inútiles que dice la Sagrada Escritura, nosotros realizamos nuestra labor pero quien realmente salva es Él, Cristo". Finalizó pidiendo a todos que rezasen cada día por todos los sacerdotes, "pero también por mí", añadió.

Tras la comunión, antes de dar la bendición solemne con la Sagrada Reliquia, se procedió a la firma del acta de la toma de posesión. El hermano mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, Pedro Pozo, dio la bienvenida al nuevo rector "le deseo - dijo - que esta nueva etapa sea fructífera tanto en lo personal como en su labor pastoral, siempre bajo el amparo de la Vera Cruz". El secretario de la cofradía, Juan José Avilés, dio lectura al acta que fue firmada por el sacerdote, por el hermano mayor, junto al alcalde de Caravaca, Domingo Aranda, y el alcalde pedáneo de La Alberca, Alfonso Pardo; además de otros testigos presentes en la ceremonia.

El nuevo capellán dio la bendición y posteriormente tuvo lugar la adoración por parte de todos los fieles. Al finalizar la eucaristía, en presencia del hermano mayor y de su mujer (se da la circunstancia que ofició la ceremonia de su boda y que bautizó a los dos hijos del matrimonio), Moya firmó en el Libro de Honor de la Cofradía, donde escribió que "siendo consciente de que no merezco tanto, le doy las gracias a Dios y a todos los que me acompañáis, y espero ser digno servidor de la responsabilidad que se me concede".