Dulces poemas

Emotivo homenaje a Amparo Rueda que hilvanaba versos en los ratos libres que dejaba la tarea de educar a sus hijos y atender los negocios familiares

Amparo Rueda recibe la distinción de manos del alcalde, Domingo Aranda. JFRobles
III HOMENAJE A LA MUJER

Amparo Rueda cumplió 84 años el pasado mes de enero; nació en Nerpio y durante años vivió entre su ciudad natal y Moratalla. A principio de los años cincuenta llega a Caravaca junto a su madre y sus hermanos. En la Ciudad de la Cruz conocería al que unos años más tarde se convertiría en su marido, Enrique López Reina.

Amparo y Enrique regentaron durante años la cafetería Dulcinea, referencia obligada en el centro de la ciudad a la vez que atendían el obrador donde se elaboraban las típicas yemas de Caravaca. En aquellas modestas instalaciones nació, junto a dulces y poemas, el grupo empresarial Reina convertido en la actualidad en el primer fabricante de postres de la península ibérica con fábricas en el polígono industrial de Venta de Cavila, en Málaga y Portugal.

El acto se inició con unas palabras de Carmen Ruiz, concejala de la Mujer que justificó la elección de Amparo para este III Homenaje a la Mujer. El Cronista Oficial de la Región de Murcia y de Caravaca, José Antonio Melgares, realizó una semblanza de la homenajeada en la que destacó su capacidad para alternar las atenciones a sus hijos con el trabajo en la empresa familiar, particularmente en la cafetería, "Amparo era la sonrisa de Dulcinea". Tras las palabras del cronista intervino Amparo que recitó varios de sus poemas, llenando la sala de emoción y recuerdos.

La organización tenía preparadas varias sorpresas para este homenaje y después de los versos de la abuela intervinieron dos de sus nietos: Amparo y Ángel, que, con sus palabras, arrancaron lágrimas y sonrisas de todos los participantes en el acto. Habría más poemas, los que compusieron y leyeron en el acto, su consuegro, Manuel Jiménez y su hermano Ángel Rueda. Los versos ayudaron a ir dibujando la figura de Amparo primero joven, traviesa; después amante esposa; más tarde mujer trabajadora y madre de siete hijos; y. finalmente, como divertida abuela. Todos destacaron su valentía, su arrojo y su valor, junto a esa maestría para componer versos en los que Amparo encontraba su refugio y rompía con la monotonía de lo cotidiano.

El alcalde, Domingo Aranda, cerró el acto y entregó a Amparo Rueda la distinción, un engaste elaborado por un taller de orfebrería de la localidad en el destaca la figura de una mujer rodeada de cristales y piedras preciosas. Familiares, amigos y vecinos se unieron al homenaje y llenaron de agradecimiento y cariño el salón de actos de la Casa de Cultura.