Contra viento y marea

Los grupos del Bando Cristiano iniciaron el ciclo de las jornadas de convivencia festera

Reyes, Infantes, Cristiano del Año y Presidente del Bando Cristiano por La Corredera. JFROBLES
DÍA DEL CRISTIANO

La jornada se inició a primeras horas de la mañana, bajo un sol tímido y un viento frío que amenazaba con estropear la jornada. Pero no, las inclemencias no pudieron en esta ocasión con la fiesta. Al ritmo de la música  de 'Los Mixtos' se inició el pasacalles con los representantes de los grupos cristianos. Mientras los más madrugadores iban llegando a la zona del Campamento, la comitiva oficial iniciaba la 'recogida'.

Los nuevos Infantes de Castilla, Pedro Antonio Ruiz y María Teresa Sánchez, abrían el cortejo junto a los Reyes, Miriam Castillo y Salvador Campoy, junto a ellos, el presidente, José Juan Fernández Gil y el Cristiano del Año, Juan Antonio Fernández 'Castaño'. Tras realizar el protocolario recorrido, que llena de música y alegría la localidad, la comitiva llegó nuevamente al Campamento. Charanda y batucada se fueron alternando para crear ambiente mientras los festeros se arremolinaban alrededor de la barra instalada por el Bando Cristiano donde hasta la 'Realeza' se dispuso a servir a la clientela festera.

Los establecimientos del centro se sumaron a la fiesta con propuestas adaptadas a la jornada y ofertas 'anticrisis'. También hicieron acto de presencia una pareja de novios que, tras contraer matrimonio en la iglesia de La Concepción, irrumpieron con simpatía en el Campamento Cristiano despertando la curiosidad de toda la concurrencia.

Los más pequeños pudieron disfrutar de castillos hinchables y otros juegos preparados para la ocasión, mientras que jóvenes y menos jóvenes bailaban al son de la música de las charangas y batucadas. El presidente del Bando Cristiano, José Juan Fernández Gil, estaba satisfecho por la gran aceptación del programa de actividades.

El viento y la lluvia hicieron acto de presencia sobre las dos y media de la tarde, justo cuando los grupos se retiraban a sus refugios para las comidas de hermanad. A primera hora de la tarde, los grupos, acompañados por la música de charangas o bazucadas, tomaron de nuevo el centro de la Gran Vía y las calles adyacentes. Al final de la tarde, los grupos dejaron nuevamente las calles para participar en sus respectivos programas. Tras las cenas, en sus respectivas sedes festeras, la fiesta continuó con conciertos en el refugio de los Caballeros de San Jorge de Alfama y en el de los Caballeros de Navarra.